Espiritualidad Maya de Guatemala

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¡En verdad os damos gracias dos y tres veces! Hemos sido creados, se nos ha dado una boca y una cara, hablamos, oímos, pensamos y andamos; sentimos perfectamente y conocemos lo que está lejos y lo que está cerca. Vemos también lo grande y lo pequeño en el cielo y en la tierra. Os damos gracias, pues, por habernos creado, ¡oh Creador y Formador!, por habernos dado el ser, ¡oh abuela nuestra! ¡Oh nuestro abuelo!, dijeron dando las gracias por su creación y formación.

Popol Wuj

Las opiniones vertidas son responsabilidad de los autores.


jueves, 8 de agosto de 2013

Mi Camino para ser Ajq’ij

Queridos Amigos y Amigas:
Les presento este escrito de Yamanik Pablo, una joven artista y Ajq'ij o guía espiritual. Nos presenta su historia y cómo se convirtió en Guía Espiritual. Le pedí que escribira para contarles como es la vida de diversos guías espirituales y nuestra forma de comunicarnos con el Ajaw Creador y Formados.

Espero que les guste la lectura.

Julio Menchú
Espiritualidad Maya.


Mi Camino para ser Ajq’ij
Sincerarse para escribir sobre las experiencias de uno al llegar a ser Ajq’ij es complejo, normalmente uno tiene esa historia dentro y la externa para compartirla en conversación, pero externarla por escrito sabiendo que habrá quién lo lea es aún más complejo, pero si lo comparto, es a petición de quién hace esta publicación, y accediendo a ella, mi deseo ha sido, al contar mi experiencia contribuir a aclarar la visón de la espiritualidad maya.

He de comenzar diciendo que cuando uno comparte su historias con otros Ajq’ij y ellos le comparten a uno la de ellos, uno se da cuenta que hay muchas historias, tantos motivos, variedad de circunstancias que les hicieron ser Ajq’ij y cada una es tan diferente, especial y particular. Es bueno preguntar a los Ajq’ij sus historias, sí ellos las quieren compartir, tomarlas con respeto y aprecio agradeciendo su confianza.

Me he dado cuenta que todos los Nawales son potencialmente aptos para tomar este camino, cada uno con sus sensibilidades especiales pues cada uno de los días del calendario es especial y tiene sus particularidades.

Ser Ajq’ij desde mi punto de vista es para cada uno una experiencia distinta, pues es un compromiso con uno mismo y el universo y cada persona lo toma de diferente manera.

Siempre he imaginado que la espiritualidad maya de aproximadamente unos cien años hacia atrás era conocida y practicada por todos los mayas, a diferencia de ahora que conviven en un solo territorio distintas formas de manifestar nuestra espiritualidad y comunicación con el universo nos hacen desconocer la espiritualidad maya y nos provoca quizá un poco de desconfianza. Es por ello la lucha de muchos ahora de reconstruir la visión clara de la espiritualidad maya.

Mi experiencia de tomar el camino de ser Ajq’ij fue muy compleja, para llegar a tomar la decisión muchas cosas tuvieron que pasar. En ese momento de mi vida era más joven, estaba entre los 16 y 17 años. En la adolescencia uno se hace muchas preguntas de existencia e identidad universal, así como del camino y propósito de la vida de uno, y al tratar de responder estas dudas uno forma su personalidad. Realmente a veces se puede llegar a estados de incógnita tan fuertes que incluso puede alterarse la salud, como en mi caso.

La espiritualidad maya me había acompañado toda la vida brindada por mi familia, en ese momento de mi vida me apoyaron mucho, les pregunte mucho y se me aconsejo.

Decidimos consultar a un Ajq’ij para que nos guiara, la vida me llevo hasta Momostenango y allí un Ajq’ij me dijo que era oportuno tomar el camino, pero que la decisión era mía. Recuerdo que pensé que yo era muy joven para asumir una responsabilidad tan grande. Le pregunté a mi maestro, cuándo él empezó su camino como Ajq’ij y el me respondió que a los 13 años y me dijo  que inclusive reciben su camino niños de 11 años y efectivamente el día de mi recibimiento vi a muchos niños y jóvenes recibiendo su camino.

Quería encontrar respuestas a las preguntas e intenté explicármelo con ciencia y religión. Y de pronto me di cuenta que la espiritualidad maya tiene uno de sus fundamentos más importantes en la espiritualidad sustentada en la ciencia.  Se entiende el equilibro de todo y del espíritu con cuerpo y la mente con los sentimientos, el manejo de la energía, la observación de la naturaleza que hace ciclos y dan origen al calendario, la observación del sol, la luna y las estrellas, la astronomía, la matemática, la agricultura, la salud, la medicina, la comunicación, el respeto y armonía con el cosmos, la integralidad, la plenitud del ser, es equitativa entre hombres y mujeres pues tanto hombres como mujeres pueden ser Ajq’ij en igualdad de rango, es una forma de vida, en mi caso sentí la plenitud allí, así que decidí tomar mi camino.

Es una experiencia, como cualquier decisión y responsabilidad que uno asume en la vida, lo hace crecer y aprende. Es complejo poder explicar cómo cambia la vida de uno ante esta decisión, pero existe un gran cambio, es constante y el compromiso es de toda la vida.

Es una luz que le ilumina el camino y lo hace a uno ver más claro. Le abre a uno la percepción, la sensibilidad y estar conectado con el universo y ChuchkAjaw. Ser Ajq’ij no lo hace uno perfecto ni sabio, es un apoyo para seguir aprendiendo.

Expresarme a través del arte llevando mi camino de Ajq’ij es muy bello, pues las dos cosas lo hacen a uno ser sensible, a lo que sucede a nuestro alrededor y el arte emerge de lo más pleno del espíritu.

Espero que contar esta experiencia pueda ser buena para quienes la lean. Realmente creo que la espiritualidad maya nos hace ser seres plenos.


YamaniK Pablo

1 comentario:

  1. Gracias por compartir esta experiencia, son bonitas sus palabras y me reconozco. Johanna

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