Espiritualidad Maya de Guatemala

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¡En verdad os damos gracias dos y tres veces! Hemos sido creados, se nos ha dado una boca y una cara, hablamos, oímos, pensamos y andamos; sentimos perfectamente y conocemos lo que está lejos y lo que está cerca. Vemos también lo grande y lo pequeño en el cielo y en la tierra. Os damos gracias, pues, por habernos creado, ¡oh Creador y Formador!, por habernos dado el ser, ¡oh abuela nuestra! ¡Oh nuestro abuelo!, dijeron dando las gracias por su creación y formación.

Popol Wuj

Las opiniones vertidas son responsabilidad de los autores.


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viernes, 4 de julio de 2014

EL CICLO RITUAL DEL DÍA 8 B’ATZ’ Y LA RENOVACIÓN DEL MUNDO: IDEAS CONTEMPORÁNEAS DEL TIEMPO Y LA CREACIÓN ENTRE LOS K’ICHE’ CONTEMPORÁNEOS

Queridos lectores:

Les dejamos este articulo del gran amigo: Kanek Estrada, un ajq’ij e investigador quién publico este articulo en el XXVI simposio de Investigaciones arqueológicas en Guatemala realizado en julio de 2012, el evento de la Arqueología Maya más importante del mundo de la investigación arqueológica.

Les invitamos a la lectura y a comentar este trabajo y a discutir este articulo.

Que disfrutemos la lectura.

Julio Menchú
Equipo de Espiritualidad Maya
jmenchu@espiritualidadmaya.org


EL CICLO RITUAL DEL DÍA 8 B’ATZ’ Y LA RENOVACIÓN DEL MUNDO: IDEAS CONTEMPORÁNEAS DEL TIEMPO Y LA CREACIÓN ENTRE LOS K’ICHE’ CONTEMPORÁNEOS (1)

Lic. Canek Estrada Peña
Posgrado de Estudios Mesoamericanos
UNAM

INTRODUCCIÓN
Hoy día la fiesta del 8 B’atz’ es una de las celebraciones más importantes entre los practicantes de la espiritualidad maya de Guatemala, considerándose incluso hoy día como el “año nuevo maya”; ocurre cada 260 días y la próxima que vendrá será el 12 de diciembre de 2012.

Exceptuando la entrada del Mam al principio del año nuevo, las fechas importantes del cholq’ij están desvinculadas del calendario solar, pero son de suma importancia ritual y se celebran con ceremonias que tiene por objetivo por una parte agradecer las bondades y favores que se recibe desde el mundo sagrado en lo individual, lo familiar y en lo comunitario, así como propiciar una vida equilibrada y tranquila. Estos días se invocan y alimentan aquellos nawales con una fuerza precisa cifrada en el numeral que lo acompaña, a fin de que animen la vida en el Kaj-Ulew, ‘Cielo Tierra’. A todos estos días se les llama nimalaj q’ij, “días grandes” o “días mayores”.

    Bunzel (1981:341-342) tomó nota de algunos de ellos, que estaban en uso en los años treinta del siglo XX en el pueblo de Chichicastenango, y notó que casi siempre venían en grupos de dos o tres días consecutivos. Clasificó algunos de ellos en términos de obligación para cada jefe de familia, y nombró a estos días como “de conmemoración”. Ellos eran:

8 kiej            Conmemoración de los difuntos.
8 ix               Conmemoración del mundo.
8 e                Conmemoración de la vida personal.
8 q’anil          Celebración de la milpa.
8 aj               Invocación del animal del destino.
8 batz           (para adivinos). Conmemoración del calendario.

     En la actualidad algunos de estos días siguen estando en uso, como es el caso del 8 I’x, en que se conmemora a la tierra pues es cuando se presenta “su fuerza media y equilibrada”; este es el momento indicado de agradecerle y de comunicarse con ella por medio de la ofrenda a fin de asegurar la morada y la subsistencia que da su poder. El 8 Q’anil  es  la fecha en que se celebra a la milpa, ya que se piensa es el momento en que retorna la fuerza del nawal que hace posible la maduración de las cosas sobre la tierra, y por lo tanto, el que hace posible la existencia de todas las semillas y de la milpa misma por extensión; es el día propicio para establecer comunicación con la fuerza que hace posible los alimentos y pedir por una buena siembra o cosecha.

Cabe mencionar que hoy día me fue imposible encontrar algunas celebraciones mencionas en estas etnografías en mi propio trabajo de campo, como la del 8 Kej como conmemoración de los difuntos, o la del 8 Aj como día para hablar al animal compañero que vive en el monte.


EL CICLO RITUAL DEL 8 B’ATZ’.

El día de obligación más importante en la actualidad entre los ajq’ijab’ k’iche’ es el 8 B’atz’, pero para entender la trascendencia que tiene este acontecimiento en su pensamiento cosmogónico es necesario entenderlo no como un día aislado, sino como el acontecimiento crucial de todo un ciclo que comienza veinte días antes, con el día 1 B’atz’.
Es necesario puntualizar algunas cosas. El significado del nombre de este día es traducible y significa hilo; es el “nawal que se enrolla.” De este concepto se derivan varios significados: algunos ajq’ijab’ lo llaman “el hilo de nuestra existencia” porque está vinculado estrechamente con toda la vida y el destino; es el día que marca el inicio de la vida de todo lo que existe en la tierra. B’atz’ se considera como la continuidad del tiempo, el cuál  es visto de manera cíclica a semejanza de una madeja de hilo que se enrolla sobre sí misma: el hilo del tiempo, el transcurrir de los días, pasa incontables veces sobre sí mismo (kab’otzinik).

Casi todos mis informantes comenzaron a describirme cada nawal a partir de B’atz’, y todas las publicaciones hechas por los mayas que he podido consultar hasta ahora comienzan la enumeración de los veinte días igualmente. Contrariamente a lo que se considera como un hecho casi innegable entre los mayistas, la posición del día 1 Imox (equivalente al 1 Imix del sistema yucatekano) es irrelevante como fecha inicial del cholq’ij; casi convencionalmente este lugar lo ocupa B’atz’. A este respecto, es interesante remitirnos a algunos registros etnográficos del siglo XX:

 En Momostenango el día “ocho mono” indica el inicio del calendario y el cómputo de los días para la educación de un adivino. Como vestigio de un culto indígena, este día se debe dedicar a la confesión general. En Chichicastenango, el calendario principia en un día “un mono” y para el comienzo de la educación del adivino novicio parece que se prefiere el día “trece mono”. (Schulze Jena 1946: 36)

Aunque los días corren en ciclos interminables, todos los antiguos calendarios principian en el día 1 imux. (El 1 cipactli azteca). Sin embargo, los adivinadores quichés principiaron todos en 1 bats, y los manuscritos de calendarios que me fueron mostrados principiaban en ese día (Bunzel 1981:334).

La conmemoración de Guajxaquip Batz es en el calendario ritual de gran importancia porque en él principia a contarse el periodo calendárico de 260 días. Es además el día más propicio de todos los del calendario para la eficacia de las oraciones que los seres humanos dirigen a la divinidad de la tierra. La ceremonia de conmemoración del Guajxaquip Batz es religiosa, y en ella se purifica el espíritu, confesándose ante la divinidad de todas las culpas cometidas. Asimismo es una ceremonia de acción de gracias por los beneficios recibidos durante el año. En este día se efectúa la iniciación de los adivinos en la profesión de la interpretación del destino humano (Goubaud 1965: 13-14).

El significado es que es el enredador del mundo. Por eso el Año Nuevo es cuando el B’atz’ gira. “Ya dio la vuelta, ayer”, es el Año Nuevo porque “ya dio toda la vuelta, ya trabajó todo, ya hizo el B’atz’” (Rupflin 1999:71)
 
 Todos ellos ubicaron a B’atz’ como el comienzo de la cuenta, y la razón de varios de ellos es que que se coloca a B’atz’ al principio siempre  porque tiene una relación  con el momento con que Ajaw Creador y Formador trabajó para crear el mundo. En febrero de 2010 tuve la oportunidad de escuchar en Totonicapán el testimonio de boca de un ajq’ij acerca del momento en el no había todavía nada y sólo existía Ajaw como ser creador. El Chuchkajaw (‘Madre Padre’) platicó que fue en el día 1 B’atz’ cuando  Ajaw se despertó,  y que en el día 2 E comenzó a sacudirse, en el día 3 Aj lloró buscando a su madre… y  día tras día, tras darse cuenta de que tenía existencia, comienza a darle forma a todo lo que conocemos, hasta llegar al 8 B’atz’, día en que quedaría completada su creación. Como los días con numeral 8 se consideran como el  “retorno, algo que da vuelta por sí mismo” (Xpe’chik), y es el número medio y equilibrado de las ceremonias de conmemoración, en este caso el día 8 B’atz’ es considerado como el primer retorno, la primera vuelta de los veinte días desde el momento en que el Creador y Formador comenzó su obra; así pues, las ceremonias que se hacen en este día tienen que ver con recrear y revitalizar el momento en que Ajaw completó la creación del Mundo y del tiempo.  

Este relato mítico es sumamente paralelo al texto bautizado como “Libro del mes”, que aparece en el Chilam Balam de Chumayel, (2001:117-118)

Y entonces llegaron al oriente. Y dijeron:
—Alguien ha pasado por aquí. He allí las huellas de sus pies.
"Mide tu pie", dicen que dijo la Señora del mundo. Y que fue y midió su pie Dios el Verbo. Éste es el origen de que se di­ga Xoc-lah-cab, oc-lae, lah-ca-oc. Este dicho se inventó porque Oxlahun-oc (el de los trece pies), sucedió que emparejó sus pies.

Y partieron del oriente. Y se dijo el nombre de los días, que todavía no tenían nombre, antiguamente.
Y caminó con la madre de su padre, y con su tía y con la madre de su madre, y con su cuñada.
Nacido el Mes, creó el que se llama Día y creó el cielo y la tierra, por escala: agua, tierra, piedras y árboles.
Y creó las cosas del mar y de la tierra.
En el Uno Chúen sacó de sí mismo su divinidad e hizo el cielo y la tierra.
En el Dos Eb hizo la primera escalera, para que Dios bajara en medio del cielo y en medio del agua. No había tierra, ni piedras, ni árboles.
En el Tres Men hizo (odas las cosas, la muchedumbre de las cosas; las cosas de los cielos y las cosas del mar y de la tierra.
En el Cuatro Ix sucedió que se inclinaron uno sobre el otro el cielo y la tierra.
En el Cinco Men sucedió que empezó a trabajar todo...

Es bien cierto que este texto colonial,  proveniente de la península de Yucatán,  pudo ser objeto de una reapropiación de parte de los ajq’ijab’ k’iche’, o bien pudo servir de inspiración para la creación de un nuevo relato que se adecuara a su propio bagaje cultural, pero el ciclo ritual del 8 B’atz’ no puede ser  una invención reciente, ya que los etnógrafos citados vieron las celebraciones de este día en la primera mitad del siglo XX.

En Momostenango esta fecha es quizá la más importante en cuanto a actividades ceremoniales se refiere, pues es el día en que reciben su vara, (es decir, el envoltorio de semillas de palo de pito con que se consulta a los nawales acerca del destino), los nuevos ajq’ijab’ iniciados en el aprendizaje de esta profesión; recibir la vara  significa casarse ritualmente con este instrumental, así como con la vocación. Las ceremonias de preparación de un futuro contador de los días comienzan en el día 1 No’j, -lo cual representaría el comienzo o el primer paso del conocimiento o del pensamiento- y se efectuarán todos los días con numeral 1, 6 y 8 hasta llegar al 8 B’atz’, día en que se completa la primera parte de dicha preparación. Parte de estas ceremonias las hará el tijonel (‘maestro’), y a partir del día 8 Kej -día que da la vuelta el nawal de los chuchq’ajawib’- su tijoxel (‘alumno’) lo acompañará a los altares de los cerros circundantes a la comunidad, en donde quemarán pom para presentar al iniciado ante el Dios Mundo; en total son 60 ceremonias con las que se realiza la iniciación en Momostenango (Consejo maya… 1999: 38-39).

 Dos días antes de que llegue la fecha del 8 B’atz’ esperada; es decir, durante el 6 Toj, todos los contadores de los días hacen una ceremonia para pagar las ofrendas que no se pudieron hacer por causas de fuerza mayor o que se olvidaron. De la misma manera, y aunque es raro en cuanto que la preparación es un asunto delicado, también los aspirantes a ser ajq’ij pagan con ofrenda si es que no cumplieron alguna de las ceremonias de preparación a causa de un olvido, mal clima, falta de dinero para el material, o cualquier imprevisto que obstaculizara las ofrendas. Este día se usa para “balancear el pago”, (pajab’al),  entendiendo por eso como ponerse al corriente con las ceremonias que se deben;  la falta cometida al endeudarse con las ceremonias no realizadas, es reversible siempre que en la ofrenda de este día se queme el pom destinado a los días omitidos y un poco más a manera de multa.  Pero es importante llegar al corriente al  8 B’atz’, ya que si no estas deudas se convertirán en sufrimiento.

En la víspera de la gran celebración -el 7 Tz’i-  los ajq’ijab deberán realizar una ceremonia para agradecer la vida propia, la de su familia, su comunidad y en sí de todo lo que existe en el mundo, en vista de se ha podido llegar a dar una vuelta más a la madeja del tiempo, así como  todos los favores recibidos durante los doscientos sesenta días transcurridos. Esta es una ceremonia sólo de agradecimiento, por lo que no se pide nada. El 7 Tz’i servirá de “secretario” al 8 B’atz’,  anuncia que ya se ha llegado la vuelta, que ya llega el momento en que se conmemora y revitaliza el momento la creación, su fuerza es en esos momentos se ha calentado (xmiq’ik), se termina un ciclo del tiempo, a vuelta, para dar pie a otro nueva. En el rito de este día algunos ajq’ijab  colocan alrededor del fuego la ropa (atz’iaq) que ya no sirve, a fin de que se queme a un lado del pom. Esta acción se hace para agradecer a Ajaw por la ropa que cubrió sus cuerpos, y para evitar que esta llegue a un tiradero de basura, pues si es cubierta por cascajo, tierra o más basura, la persona se sentirá oprimida. A veces también se vela todo el material que se quemará al día siguiente.

8 B’atz’ representa entonces la culminación del proceso creador entendido en términos calendáricos, la primer vuelta del tiempo, el primer paso del orden establecido por Ajaw, es el símbolo de la continuidad de todo lo que existe, así como de su constante e ininterrumpida vuelta dentro de una ciclicidad cifrada dentro del Cholq’ij. La vuelta del tiempo es también la vuelta de las fuerzas que animan a todo lo creado, por lo que es pertinente asegurar una vida armónica con dichas fuerzas por medio de las ofrendas antes mencionadas, este es el momento adecuado para  pedir aquellas cosas que aseguren el futuro próspero de manera personal, familiar y comunitariamente, es interesante resaltar que incluso muchas de las oraciones van dirigidas a conseguir estos bienes para toda Guatemala, para todos los grupos originarios del continente y para todas las naciones del mundo. 

El ciclo ritual continúa mas allá de la fecha mencionada. El  día que prosigue al 8 B’atz’, es decir, el 9 E, es importante hacer ceremonias para pedir un buen camino y un buen destino en adelante su importancia radica en que marca el comienzo de un reposo en la acción creadora (9 E indicaría que se gesta un nuevo camino) hasta que llegue el día 9 B’atz’. Según el relato al que me referí con anterioridad, Ajaw completó su obra el día 8 B’atz’, y reposó durante cuarenta días hasta que llegó el 9 B’atz’. 

El ciclo  de cuarenta días se encuentra repetidamente en otros ciclos rituales como un lapso en el que afianzan diversos aspectos de la vida: su importancia radica en el hecho de que se repite la llegada de un mismo nawal con un numeral una posición más alta; los jacaltecos llaman a estos periodos como yoc habil, “pies o pasos del año.”(Spraj 2001: 153). Como comentó Tedlock (1995: 105) para realizar los matrimonios se  prefiere que sea a los cuarenta días ya que será el mismo nawal en que se concertó la pedida exitosa de la novia, pero un numeral más alto.  También  en varios casos se usa este periodo de tiempo para hacer la ceremonia de presentación de los niños recién nacidos ante el Mundo, ya que anuncia la vuelta de su propio nawal de nacimiento con un grado más de fuerza;  estas presentaciones de cuarenta días en los niños se hacen sobre todo cuando su salud corre riesgos.  

Estos días son cruciales para los nuevos contadores de los días que han recibido su vara en cuanto que significan la consumación del matrimonio ritual que ha celebrado; para  que el nuevo ajq’ij complete su ceremonia de iniciación a cabalidad, debe esperar dichos 40 días  para completar sus primeras obligaciones rituales, repitiendo la visita a los altares a los que asistió durante el 8 B’atz’.

La explicación que escuché de la causa del descanso es que el trabajo de Ajaw Creador y Formador es similar a  la labor de parto de una mujer que da a luz a un nuevo ser y que necesita  descansar de actividades físicas pesadas durante su cuarentena. De este modo Ajaw también toma la cuarentena de descanso, al término de la cual se considera que el mundo puede comenzar a caminar de manera regular -el mencionado “paso del año”. Por esta analogía entre crear el mundo y dar a luz a un ser humano, y de la cuarentena de la recién parida con el reposo de Ajaw, hoy día para los k’iche’ y otros grupos del Altiplano el 9 B’atz’ es considerado el día del trabajo de la mujer. La celebración de este día ha cobrado fuerza en muchos pueblos mayas de Guatemala pues lleva también consigo  una reivindicación de la participación de las mujeres en la sociedad, la espiritualidad y las costumbres (Morales 2004: 72-73). En la mayoría de los casos en los que yo he podido estar presente en una ceremonia  de  9 B’atz’, sólo han sido las ajq’ijab’ mujeres las que han dirigido dicho rito.

El ciclo ritual que comenzó en 1 B’atz’ se completa cinco días después del 9 B’atz’ con la llegada del día 1 Ajmaq’, uq’ij rech ak’alaab’, “día de los niños(as)”. Como su nombre lo indica, este es el día en que se agradece la vida de los niños pequeños y se pide por su sano desarrollo físico y psíquico. Su significado tiene que ver con la aparición de los primeros ancestros sobre el mundo creado: el numeral 1 indica el comienzo, el inicio, el primer paso, lo más nuevo, lo más tierno;  ajaw Ajmaq tienen que ver en primer lugar con el patrilinaje, con la sucesión de la herencia de los antepasados marcada en la norma de vida que dejaron y que va de generación en generación. Pero también este nawal es una manifestación de los ancestros mismos, aquellos que se encuentran en un estado de inmovilidad en la obscuridad;  para ellos Ajmaq este es general un día en que se ofrenda a los difuntos a fin de que visiten a los vivos (Schulze-Jena 1946: 37). Los ancestros viven en la morada fría bajo la tierra, en la iglesia, o entre las nubes y la neblina (pa ri sutz’, pa ri muyul), pero tras cierto periodo, los ancestros regresan al mundo encarnando en los niños, y esto viene anunciado en diferentes señales que indiquen precocidad en el recién nacido: nacer con un diente, mucho cabello u ojos muy alertas, tal cual si fueran características de alguien que ya haya vivido en la tierra antes (Nájera 2000: 186). Por ello es una costumbre generalizada dar el nombre de los abuelos difuntos a los niños, a fin de que se conviertan en sus reemplazos, en su tocayos, -términos que engloba la palabra kexel-, a fin de que su esencia no muera, sino que siga viviendo en los infantes. Desde la cosmovisión k’iche’, los niños son la unión entre el mundo de los antepasados y los vivos.


OTROS DÍAS MAYORES.

Dentro de los días que van del  8 B’atz’ al 9 B’atz’, ocurren dos celebraciones importantes por su fuerza y su calor. Parece ser que no hay relación directa con el ciclo ritual que nos ocupa, pero por el hecho de que acontecen dentro de los tiempos antes descritos, me parece relevante tomarlos en cuenta. Ellos son los días 13 Toj y 13 Iq’. El primero llega 18 días después del 8 B’atz’, y el segundo solo trece días después del primero.

El 13Toj es conocido como el nimalaj q’ij rech q’aq’, “el gran día del fuego”. Es la celebración por la cual los ajq’ijab’ les dan las gracias al fuego por permitirles trabajar con él en sus ceremonias, alimentándolo con la sangre de un ave y con buenas cantidades de pom.

El ajaw Toj está íntimamente relacionado con la lumbre, ya que unas de sus nemónicas hacen referencia a las ofrendas de copal y a los altares en donde se queman. La misma ofrenda es un “instrumento de pago” (tojb’al), pues es a través  del fuego por donde los nawales pueden recibir el pom, el cuilco, las velas, la sangre y los demás materiales con los que se les paga y alimenta. El numeral 13 indica algo muy maduro, muy antaño, la máxima fuerza que puede alcanzar este nawal, lo más acumulado; y es el fuego uno de los poderes más fuertes que existe dentro del cosmos;  su poder se manifiesta a ser el vehículo por el cual el ajq’ij es capaz de entablar comunicación se puede hacer oír (taab’al) con las corporaciones del cielo, con el Juyub’-Tak’aj, con los ancestros y con los veinte nawales de los días. Por medio de la ofrenda, el ajq’ij espera también convencer a la lumbre de que le “hable más”, es decir, que le dé más señales por las que cree este  se comunica.

Al día 13 Iq’  se le conoce como nimalaj q’ij rech uk’ux, utiojil Mam Q’ij, “gran día de su corazón, de su cuerpo del Abuelo Sol”. La palabra mam, “abuelo”, es menos un rasgo de parentesco familiar que un título honorífico que lo coloca por arriba de otros seres sagrados del mundo (Schulze –Jena 1946: 29).

El sol no solo tiene su nawal, sino que él mismo es  el nawal más poderoso, en tanto que es que determina y da la pausa para el tránsito de los días por el mundo. En las creencias, es también el que transformó en piedra a  los seres que en la obscuridad tenían vida y que ahora están en los cerros y los barrancos cuando se dio el primer amanecer; ellos son las diferentes formaciones rocosas y figuras en donde ahora se tienen los altares para las ofrendas mayas. Todos ellos quedaron petrificados cuando la tierra se secó a causa de que el calor secó la superficie de la tierra. Una de los aspectos de ajaw Iq’ es  precisamente  nawalib’,  no solo como figuras de piedra, sino en el sentido amplio del término. Siendo el 13 el numeral que indica lo más grande, es lógico que la ceremonia que se hace en este día esté dedicada al nawal mayor.  


PALABRAS FINALES.    

A través de esta investigación es posible plantear que las ideas acerca del tiempo y de la creación entre los mayas k’iche’ contemporáneos que siguen usando la antigua cuenta de los doscientos sesenta días están conceptualizadas con fuertes analogías con los procesos que marcan el inicio de la vida de un nuevo ser humano y con aquellos que tiene que vivir la madre. En un primer momento Ajaw adquiere conciencia de sí mismo y de su poder creador no inmediatamente, sino que tiene que realizar las acciones pertinentes a un ser recién nacido. Su obra creadora dura veinte días, y de ahí reposa cual si hubiera dado a luz; de este modo se puede decir que Ajaw parió al mundo. El ciclo termina con el (re) poblamiento de la tierra por parte de los antepasados manifestados en los niños. En el lapso de este periodo, se hacen presentes las dos de  las fuerzas sagradas más poderosas: el fuego y el sol.

Esto no nos debe extrañar si pensamos que otros elementos del cholq’ij   son análogos a la numerología propia del cuerpo humano. Hoy día se piensa que los 260 días del calendario sagrado son correspondientes con los nueve meses de la gestación humana, que los veinte nawales tienen que ver con los veinte dedos del cuerpo, y que los trece numerales son las trece articulaciones mayores. Todo ello nos permite apreciar que aun y cuando hipotéticamente en sus orígenes esta cuenta pudo tener otros sentidos, en la actualidad es el ser humano la figura que da las claves para comprender la razón de ser de este calendario.

La celebración del día 8 B’atz’ es uno de los mecanismos con que la los k’iche’ construye su metadescripción, es decir,  la idea que tienen ellos de sí mismos y de su medio de significación. Bien es cierto que la importancia de esta fecha está bien documentada desde las primeras etnografías modernas acerca del uso ritual del calendario de doscientos sesenta días, pero es a partir de la década de los noventas del siglo pasado que elevó su rango a lo que podríamos decir que se ha constituido como la mayor celebración de la renovada espiritualidad maya.

Actualmente la llegada de este día es recibida con grandes ceremonias a las cuales asisten gran cantidad de gente en diferentes localidades de Guatemala; llaman la atención especialmente las que son celebradas en los lugares considerados como sagrados, como son las diferentes zonas arqueológicas no sólo de los Altos, sino también del Petén; así mismo, estas ceremonias son llevadas a cabo dentro de organizaciones, ONGs e instituciones de corte indígena, como es el caso  de la Academia de Lenguas Mayas de Guatemala (Morales 2004: 72-73). Su importancia rebasa también las barreras lingüísticas y étnicas, puesen este día  también ofrendan  varias comunidades no k’iche’.

De este modo, el 8 B’atz’  se constituye como una fecha con una fuerte carga cosmogónica y religiosa, pero al  mismo tiempo como una bandera de la conformación de una identidad maya que reivindica una manera propia de semiotizar el concepto de “tiempo” y sus implicaciones. Aunque la mayor parte de la población indígena en Guatemala se considera católica, cristiana o protestante, hay una participación activa cada vez mayor en las ceremonias que conmemoran este y otros días importantes, siempre que se han convertido en el símbolo por excelencia de un “tiempo propio”-por ello también  la consigna cada  vez más reiterada de que se trata del “año nuevo maya”- que identifica a los participantes como gente maya, más allá de la adscripción a un culto específico o de las interpretaciones más o menos “puristas” acerca de esta espiritualidad.

Los mayas nunca han perdido “su tiempo”, pero es ahora cuando se sujetan de él más fuertemente. Ellos no son entes pasivos a los que se le pueda adoctrinar de manera autómata, como plantean aquellos que afirman que sus conocimientos y prácticas fueron instruidas por antropólogos extranjeros, mucho menos lo que desgraciadamente otros han considerado como una “mala copia irrisoria de sus ancestros”; son, ante todo, gente con una herencia ancestral legítima, pero también son consientes y perfectamente capaces de decidir el rumbo que deben tener sus tradiciones.

Aquellos elementos que retoman de textos no propios de su tiempo no son simples citas textuales, son ahora textos sometidos a una traducción semiótica, los han hecho pasar por el filtro de su campo de significación a fin de que adquieran un sentido tangible y trascendente para ellos. Los textos provenientes del Chilam Balam de Chumayel, del Popol Wuj y otros más que podemos encontrar incorporados en la narrativa contemporánea, así como en el sistema calendárico de estos pueblos ya no son más las letras de imprenta, son ahora otros nuevos que nos dan cuenta de los valores  culturales y necesidades que los mayas de Guatemala están interesados en vitalizar; son textos que han adquirido nueva vida, y que representan algo latente en la vida de un porcentaje de practicantes del costumbre que de manera consiente se encuentran en un proceso de forjar una identidad y una espiritualidad autónoma. “Su tiempo” no es un fósil del pasado, sino un ente vivo que respira el aire fresco de nuestro momento histórico.

El cholq’ij gana cada vez con más fuerza  un lugar dentro de concepto de cultural que tienen los  k’iche’ de sí mismos y más allá, también entre las demás comunidades lingüísticas  mayas de Guatemala.  





Bibliografía consultada:
·         BUNZEL, Ruth Leah.
1981    Chichicastenango. Traducción de Francis Gall, Ministerio de Educación, Guatemala, C.A.
·         CONSEJO maya Junajpu’ Ixb’alamke.
1999     Wajxaqib’ B’aatz’. Asociación Cultural y Educativa “Kajib’ No’j”, Cholsamaj, Guatemala.
·         GOUBAUD Carrera, Antonio.
1965     “Guajxaquip bats. Ceremonia calendárica indígena”, Cuadernos de Antropología 4, pp. 7-18. Guatemala.
·         Libro del Chilam Balam de Chumayel.
2001   Traducción de Antonio Médiz  Bolio; prologo, introducción y notas de Mercedes de la Garza, CONACULTA, México                              .
·         MORALES Sic, José Roberto.
2004    Religión y política: El proceso de institucionalización de la espiritualidad en el movimiento maya guatemalteco. Colección cuadernos de maestría. FLACSO, Guatemala.

·         NÁJERA Coronado, Martha Ilia.
2000    El umbral hacia la vida. El nacimiento entre los mayas contemporáneos. Programa de Maestría y Doctorado en Estudios Mesoamericanos, UNAM, México. 
·         RUPFLIN, Walburga.
1999. El Tzolkin… es más que un calendario. Fundación CEDIM, Guatemala.
·         SCHULZE- JENA, Leonhardt.
1946    La vida y las creencias de los indígenas quichés de Guatemala. Traducción de Antonio Goubaud Carrera y Herbert D. Sapper,  Ministerio de Educación  Pública, Guatemala, 1946.

·         SPRAJC, Ivan. 2001    Orientaciones astronómicas en  la arquitectura prehispánica del centro de México. INAH, México.

·         TEDLOCK, Bárbara.
2005     El tiempo y los mayas del Altiplano. Fundación Yaxté, Guatemala.

(1) 

Publicado en el XXVI Simposio de Investigaciones Arqueologicas en Guatemala. Guatemala, 2012.

sábado, 2 de noviembre de 2013

LA ESPIRITUALIDAD MAYA EN LA GESTIÓN DE LOS RECURSOS NATURALES EN TOTONICAPÁN: “SEGÚN NUESTROS ANTEPASADOS”



Queridas lectores:
Les dejo nuestra nueva entrada o articulo. El M.A. Juan Diego González, k'iche' de Totonicapan, nos hace una exposición magistral para entender la lógica "No" occidental de las comunidades de los pueblos originarios en Guatemala. Que nos sirva para adentrarnos en las comunidades y sus vivencias dejando lo occidental por un lado.
¡Que disfruten la lectura!


Julio Menchú
Equipo Espiritualidad Maya de Guatemala




LA ESPIRITUALIDAD MAYA EN LA GESTIÓN DE LOS RECURSOS NATURALES EN TOTONICAPÁN:   “SEGÚN NUESTROS ANTEPASADOS” 
Juan Diego González
ixmukaneoxlajuj@yahoo.com

Al encontrarse uno en Totonicapán, bien sea en el área rural o en el área urbana, y curiosear un poco en torno a la cultura, preguntando a la gente por sus tradiciones, sus creencias y sus prácticas cotidianas, es común escuchar respuestas que comienzan con la frase: “SEGÚN NUESTROS ANTEPASADOS”. Por ejemplo cuando se les pregunta a los líderes en torno al por qué se organizan de esa forma y no de otra, las respuestas que dan siempre van encabezadas por la frase “SEGÚN NUESTROS ATEPASADOS”.

En este contexto socio cultural y político, la frase: “SEGÚN NUESTROS ANTEPASADOS” es una expresión que sintetiza experiencias colectivas e históricas las cuales siguen estando presentes en la vivencia actual de estas comunidades; es una locución que en última instancia constituye un gancho que conecta las vivencias y creencias en el pasado con el tiempo presente, vivencias y creencias que no solamente siguen vigentes en la memoria colectiva de los habitantes sino también en la práctica cotidiana, las cuales hacen que ese pueblo maya k’iche’ sea lo que es.

Además, la frase “SEGÚN NUESTROS ANTEPASADOS” es una expresión que no solo sintetiza experiencias sino que al mismo tiempo establece una relación de filiación de las comunidades como hijos, nietos, bisnietos, etc., con los antepasados que son los abuelos, los bisabuelos, los tatarabuelos, etc. En esta relación de filiación, son los hijos, los nietos, los bisnietos, los que siguen dando vida a lo que un día los abuelos visualizaron y practicaron como parte de las estrategias de sobre vivencia. 

En este orden de ideas, las prácticas y creencias en torno al ejercicio del poder en las alcaldías comunales, en las parcialidades y en el cuidado de los recursos naturales en Totonicapán son un bagaje de legados que vienen transmitiéndose oralmente de generación en generación. Por eso cuando los líderes hablan de su cultura o de su cosmovisión vinculados con el ejercicio del poder, siempre recurren a la frase: “SEGÚN NUESTROS ANTEPASADOS”.

Por eso, la COPMAGUA (1999: 153) señalaba que: “las comunidades de Totonicapán cuentan con conocimientos espirituales relacionados con la cosmovisión entre otros; sobresale el conocimiento de la naturaleza. En todos sus actividades siempre toman en cuenta las enseñanzas de los antepasados: cuando siembran, cuando se casan, cuando botan un árbol, cuando captan una fuente de agua, lo primero que hacen es dirigirse con sus ofrendas al dueño de la naturaleza, y elevar sus oraciones al Ajaw, para agradecerle al dueño del universo, y para tener derechos de hacer uso de los recursos que están a su alcance”.

Dentro de la la concepción espiritual de las comunidades mayas de Totonicapán, todo lo que existe es parte de la madre naturaleza y por lo tanto, es sagrado. En efecto, cuando los comités de agua empiezan a gestionar proyectos de introducción de agua potable (agua entubado) lo primero que hacen es dirigirse hacia la montaña, donde se encuentra el nacimiento de  agua con el fin de pedir permiso a la madre naturaleza mediante una ceremonia religiosa bien sea maya o cristiana. El planteamiento fundamental estriba en que el recurso agua es asociado con el género femenino (es mujer)[i], por eso hay que pedir permiso a su dueño antes de tocarlo; en términos cristianos es pedir perdón a Dios y al mismo tiempo agradecerle porque él es el dueño del vital líquido.

Lo anterior es confirmado por la COPMAGUA en estos términos: “cuando se llega a captar un nacimiento de agua, se hace la ceremonia, el Pata’n, para pedirle perdón, porque van a llevar un nacimiento, y dejaran a los animales, los árboles, las plantas (fauna y flora) sin agua. Por eso solicitan el permiso al Ajaw y su Nawal, el cuidador…” (1999: 159).  Es decir, el respeto que se merece la fauna y la flora obliga a los comités a tener que pedir perdón y permiso a la madre naturaleza antes de captar un nacimiento de agua porque muy pronto otras criaturas se  quedarán sin el vital líquido.

Al igual que el recurso agua, el bosque comunal de Totonicapán es percibido como parte de lo sagrado, el cual merece mucho respeto. Por eso las comunidades de Totonicapán saben que todos los árboles forman parte de la madre naturaleza. En este sentido, los comunitarios aseguran que es un principio el que cada vez que se piensa botar un árbol, lo primero que hace la persona es pedir permiso a la madre naturaleza mediante un rito maya o una oración cristiana. Al respecto, uno de los líderes afirma:

Así es la costumbre de nuestros abuelos, tenemos que pedir permiso ante Dios primero de allí quitarle la vida a un árbol, es gracia de Dios(Líder comunitario del cantón Juchanep, Totonicapán).

Es decir, la práctica de pedir permiso a la madre naturaleza o a Dios antes de cortar un árbol también forma parte de la cosmovisión maya, ya que todo lo que es parte de la madre naturaleza tiene vida. Botar un árbol es quitarle la vida a un ser que tiene vida, es quitar una parte de la madre naturaleza.

Obviamente, este modelo de gestión de los recursos naturales practicado en Totonicapán rompe con la concepción occidental de producción porque la lógica aquí es que,  no importando el día, hay que explotar a la naturaleza para producir más. En cambio, en la concepción maya no todos los días son aptos para sembrar o cortar un árbol, para hacer este tipo de actividades los k’iche’s  recurre al Cholq’ij (el calendario ceremonial maya de 260 días). El recurso agua y el bosque son usados para la satisfacción de las necesidades del ser humano y no para explotarlos.

En fin, en medio de situaciones de despojo, de racismo, de discriminación, de engaños y de criminalización, por años, el pueblo maya de Totonicapán, a través de su organización comunal, ha venido gestionando el recurso hídrico y conservando el bosque comunal, porque “SEGÚN NUESTROS ANTEPASADOS”, así debe ser. Este modelo de gestión se desarrolla bajo principios axiológicos, los cuales los presentaremos con detalle en la próxima entrega. 

Maltyoxb’a.    




[i] Según la tradición de la mayor parte de las comunidades de Totonicapán, antes de tener a una mujer como novia o esposa, por respeto hay que pedir permiso a los padres de familia; esta práctica también es aplicada para los nacimientos de agua, es decir, antes de captarlos hay que pedir permiso a la madre naturaleza porque es la dueño de ese tan preciado recurso.      

jueves, 3 de octubre de 2013

Las/los curanderas/os y sus recursos en la recuperación de la salud: aculturación o reproducción cultural en el municipio de Sololá.

Queridas Amigas y amigos:

Les presento este ensayo que nos ayuda a entender el sistema de salud Maya en Sololá desde una visión critica que nos ayuda descubrir lo entrañable de la Medicina Maya. Este trabajo es sumamente interesante y vale la pena leerlo y disfrutar de las reflexiones que nos hace Lucky y que nos ayudan a conocer más de la Medicina, Cultura y Espiritualidad Maya de Guatemala.

Que disfruten la lectura.

Julio Menchú
Espiritualidad Maya de Guatemala.



Las/los curanderas/os y sus recursos en la recuperación de la salud: aculturación o reproducción cultural en el municipio de Sololá.

Lucrecia Cúmes
Maya Cakchiquel/Sololá, Guatemala
02 de noviembre de 2012


En el área Mesoamericana se ubica Guatemala, actualmente su extensión territorial es de 108,889 Km2, limita al norte y al oeste con los Estados Unidos Mexicanos; al este con Belice, el mar caribe y la república de Honduras; al sureste con la república de El Salvador, y al sur con el océano pacífico, administrativamente está divido en 22 departamentos, Sololá es uno de ellos.

De acuerdo a datos del PDM[i] 2011-2018 refiere que el nombre de Sololá se deriva del vocablo Tzolojha’ o Tz’olojya’, que en Kaqchikel, Kiche’ y Tz’utuhil significa agua de sauco, en la localidad abundaba este arbusto, crecía en los alrededores de manantiales y ríos que son parte de la cuenca del lago Atitlán, aunque también se tiene la versión de que dicho término proviene de las expresiones “Tzol” (volver o retornar), “ol” (partícula o continuación) y “ya’” (agua); lo que significaría retornar o volver al agua. Sobre su población, el plan también refiere datos del centro de Salud de Sololá (servicio de salud público que actualiza censo anualmente) quien estableció para el año 2009 una población de 107,402, y la proyección del INE para el 2010, estima una población de 110,145 habitantes. De éstos el 87.4% es maya Kaqchiquel y 6.3% es K’iche’, siendo su población de descendencia maya mayoritariamente cabe preguntarse


¿Si las/los curanderas/os y sus recursos para la recuperación de la salud se sigue reproduciendo o está sufriendo una aculturación?


Las raíces de la vida se han ido formando desde hace miles de millones de años, desde entonces nunca han dejado de reproducirse y multiplicarse, sin embargo, ha sufrido alteraciones. Retroceder a aquellos millones de años es imposible no obstante cabe preguntarse ¿Por qué para nuestros ancestros, por ende en la espiritualidad maya, todo tiene vida?, la Fundación Cedim[ii] en su publicación Valores de la Cultura Maya Desarrollo con Identidad publicado en 1999 refiere entre uno de los valores de la filosofía maya: “tiqapoqonaj ronojel ruwâch k’aslem: el valor de proteger todo, porque tiene vida”. Tiqapoqonaj en idioma kaqchiquel significa protejamos, entre otras interpretaciones también es preocupémonos, cuidemos, consideremos, valoremos, etc. porque todo tiene vida.

La anteposición de la palabra protejamos es realmente profunda porque hace referencia a la primera persona: yo (singular) y nosotros (plural), desde este momento el proteger recae en los humanos, quienes tienen desarrollado los 5 sentidos y quienes tienen conexión con los Nawales según el Cholq’ij ó Calendario Lunar Maya “los Nawales representan la fuerza de la naturaleza y un código de comportamiento cotidiano del ser humano para relacionarse armónicamente con la familia, la comunidad, la humanidad, las fuerzas de la naturaleza y el universo” (Cf. Cultura Solar, 2007: 3)[iii], el llamado a las relaciones armoniosas nos lleva a identificar que no somos los únicos que tenemos vida, sea porque hablamos, andamos, tenemos desarrollado la inteligencia, etc. una vez más “todo tiene vida” somos parte de la tierra conformamos una sola unidad, consciente de ello nos obliga a ser, vivir, compartir, comunicar y comulgar con ella, como seres, vivos creadores y recreadores de la vida.  

Con toda esta sabiduría legada, puede comprenderse el sentido de la consagración que nuestros ancestros le daban a cada elemento existente en el universo, esto afirma, según ponencia de la Dra. Silvia Gómez sobre Medicina Maya “la vida es el resultado de todas las energías del cosmos: padre sol – abuela luna, nawales, los antepasados; madre tierra –  naturaleza, la persona, el otro yo de cada ser humano” cuando todo se respetaba, en cuanto las relaciones eran armoniosas la vida del ser humano mantiene el equilibrio, es decir, era saludable, entonces: ¿qué es la salud?

La salud es “producto de la relación armónica entre: las energías del cosmos, la naturaleza y los seres humanos. Es el estado de equilibrio y armonía interna del cuerpo y de la mente, relacionados con las energías sociales, ambientales y del cosmos”, según refiere en su misma ponencia la Dra. Gómez. Ahora bien, nuestra milenaria historia también enseña que nuestros ancestros mostraron su preocupación cuando las relaciones armoniosas se rompían, cuando se irrespetaba, entonces se sufre de desequilibrios en la vida, y surgía la enfermedad ¿Qué es la enfermedad?

La enfermedad: es “el impacto negativo sobre la salud, estado anímico y de conciencia de la persona. Desequilibra el buen funcionamiento corporal” continúa la Dra. Gómez en su ponencia, ante esto puede entonces afirmarse que la población maya entiende y experimenta tanto la salud como la enfermedad de una manera espiritual y energética, además de biológica y psicológica. El desequilibrio entre estas dimensiones genera determinadas enfermedades, en la actualidad se conoce por ejemplo: el ojeado, el susto, el empacho, la hechicería, la caída de mollera, alboroto de lombrices ¿en qué consisten estas enfermedades? Y ¿quién trata estas enfermedades? Y ¿con qué los tratan?

En la comunidad, es común escuchar de estos padecimientos, y la persona que se vuelve mi referente para la descripción de éstas enfermedades es mi mamá, ella trata principalmente el ojeado pero con su experiencia de vida, después de 23 años de engendrar a la hermana número 10 de la familia, logra hacer una descripción de las enfermedades mencionadas en el párrafo anterior:

El ojeado:
se da cuando una persona alterada en su estado de vida (con menstruación, parturientas, personas enojadas, admiración, etc.) tienen contacto visual con un/a recién nacido/a, niño/a aún frágil, indefenso, es bastante común en recién nacidos y en menores de un año, y lo padecen aún los menores de 4 ó 5 años, termina diciendo, y no lo curan los médicos.
     
El susto:
que puede surgir luego de una caída, de llevarse una sorpresa no grata (por ejemplo: enterarse de un accidente de alguien cercano), etc. porque pueden enfermarse o queden alterados en su capacidad de hablar.
    
El empacho:
cuando principalmente el/la niño/a se sobrepasa el límite de comida, o cuando abusa en comer alguna fruta, por eso todo tiene su medida, concluye.

La caída de mollera:
por ejemplo a los/as recién nacidos/as y menores de un año no se les puede tener paraditos, deben estar acostaditos, si lo tienes entre brazos la posición debe ser siempre de acostadito, porque es tierno y su mollera es frágil, se le hunde y altera su voz, su forma de tragar dice.

Alboroto de lombrices: 
dice yo sé que se da porque se le da cosas frías al niño/a, cuando llueve por el frío, pero también cuando hay relámpago, los niños se asustan y es cuando las lombrices también se alborotan.

La hechicería: 
yo nunca he experimentado eso, solo he escuchado que la gente dice es que se lo hicieron…  

Existen diferentes tratamientos para cada padecimiento, para el susto por ejemplo es común escuchar que una de las formas de tratamiento es, si el niño se ha caído, y sobre el lugar en que se ha caído o asustado, para que recupere la fuerza de su espíritu se hacen movimiento de sacudida y se acompaña con palabras y sonidos, por ejemplo: “j regresa” como una forma de atraer la energía nuevamente.

Ante la respuesta de quién trata éstas enfermedades: en la publicación El Efecto Guatemala: Un Viaje con las promotoras y los promotores de salud a través de la vida[iv] cita a Humberto Ak’abal: “en este país todo queda lejos, la comida, las letras, la ropa…” salvo las comadronas y curanderos, las cuidadoras y curadoras del hogar, esto hace referencia a que los agentes de la curación pertenecían y pertenecen a las comunidades, conviven con las personas de la comunidad, compartían cultura, ahora quizá menos, aun así siguen siendo la excepción de “todo queda lejos”, las comadronas y curanderos persisten en las comunidades y con ellos sus recursos y técnicas.

La misma publicación describe las cualidades de los curanderos: “… la mujer médico conoce bien las hierbas, las raíces, los árboles, las piedras, ella es muy experta en estos temas, ella es la que sabe el resultado de sus observaciones, ella es mujer de experiencia, de confianza, de saber, ella es el buen consejo…” también dice: “el buen médico es un diagnosticador, un hombre experimentado, un conocedor de las hierbas, de las piedras, de los árboles, de las raíces.

Posee la observación, la experiencia, la prudencia… hace entablillados, vuelve a colocar bien sus huesos, los purga, les da vomitivos, los abre con una lanceta, les hace incisiones, les hace costuras, los hace revivir, los envuelve en cenizas”  entonces quién es el/la curandero/a, en idioma maya Aj Q’omonel, es aquella persona que cuenta con los principios y sabios consejos de sus ancestros. Atiende a las personas que requieren sus servicios sin establecer un costo, generalmente es gratuito, a cambio recibe el respeto de las familias y de las personas de la comunidad.

Cura el desequilibrio biológico y espiritual, existen diferentes especialidades de acuerdo a los padecimientos que surgen en la ruptura del equilibrio. En la práctica terapéutica da consejos para la prevención de los desequilibrios. Utiliza plantas medicinales que siembra u obtiene en el campo. Para la elaboración de los medicamentos considera el ciclo lunar, visita cerros y valles para rogar por sus pacientes. 

Algunos han aprendido a través de sus sueños, otros por sus ancestros o familiares, es variado pero todos/as tienen algo en común: lo ven como un servicio que ofrecer a sus familias y comunidad sin importar origen o clase social, su filosofía puede ser el ayudar a recuperar el significado de la existencia y de la vida que consiste en armonizar la conciencia, el cuerpo, el espíritu. Armonizar lo pequeño con lo grande, es decir las unidades mínimas, las criaturas con el universo. Se dice que el respeto a la evolución natural de la vida permite que la niñez y la juventud sean la garantía de la continuidad de la humanidad, herederos de las generaciones adultas y ancianas en la actualidad ¿la medicina maya se sigue reproduciendo o se ha aculturado?

Reproducción o aculturación de la medicina maya, el mismo PDM 2011-2018 de Sololá puede dar una idea de lo que sucede, al referir: “el Municipio se caracteriza por la existencia de conocimientos y recursos naturales para la aplicación de la medicina natural y ancestral para tratar algunas enfermedades como: dolores de estómago, parásitos intestinales, vómitos y diarreas” los nombres mismo dan ya una referencia de la aculturación, pues son nombre utilizado en el modelo occidental, sin embargo, puede notarse otro problema: la invisibilización, no sólo en el documento en referencia puede notarse, también se nota en el planteamiento y práctica del sistema de salud planteado en el país y otros países del área mesoamericana, se le resta importancia a la medicina maya y el papel que éste juega en el camino de la salud-enfermedad, es decir la medicina maya en la práctica sigue vigente, se practica, se sigue reproduciendo, pero su difusión, no es común, por lo menos no en documentos oficiales, en sistemas oficiales de salud de educación/formación misma.

Aculturación, se dice que toda cultura es alterada con el pasar de los años, esto lleva a justificar que la medicina maya aunque se sigue practicando ya no tiene la misma rigurosidad de años atrás, cortar plantas con respeto por ejemplo, ya no se escucha, ya no se revitaliza la concepción de la vida, el respetar/consagrar porque todo elemento del universo tiene vida, se ha perdido esta concepción, ya no se analiza y juzga el comportamiento de las personas con su entorno, con las otras personas, consigo misma, etc. finalmente los procesos dados en la historia de nuestro país y los procesos mismos que los gobiernos gestan en los países evidencia la fuerte influencia en la alteración de la medicina maya, por ejemplo el mismo plan en el apartado de medicina alternativa refiere: “Las comadronas son las mujeres que asisten a las mujeres en el parto; su rol también es indispensable para las mujeres durante el control prenatal.

A continuación se detalla la cantidad de comadronas adiestradas tradicionales bajo la responsabilidad de centro de salud, puesto de salud y extensión de cobertura del municipio… total 196 comadronas” lo que justifica la alteración del trabajo de las comadronas, si bien debe trabajarse en recuperar el conocimiento no solo de la espiritualidad maya, sino de la cosmovisión maya en sí, y en este en este marco recuperar la esencia de la medicina maya, es un camino que debe recorrerse, de manera que nos lleva a repensar nuestros actos, nuestros comportamientos, nuestras formas de vida, de consumo y de convivencia.


Y recuperar las riquezas, sabidurías de nuestros ancestros.





[i] Plan de Desarrollo del Municipio
[ii] Fundación Centro de Documentación e Investigación Maya
[iii] Tomado de documento facilitado durante el curso sobre el cholq’ij, Ab’ y Choltun
[iv] De José Luis Albizú Beristain, Goyo Todosantos, Mario Efraín Méndez